
Más allá de
la bolsa:
menor huella,
mayor impacto

REDUCCIÓN DEL IMPACTO CLIMÁTICO PARA UN FUTURO SOSTENIBLE
Para entender el impacto del cambio climático se requiere conocimiento. Por eso calculamos la huella de carbono de nuestros productos utilizando el estándar de producto del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG), reconocido internacionalmente. Este método va más allá del CO₂ e incluye todos los gases de efecto invernadero relevantes, lo que ofrece una visión clara y comparable de las emisiones a lo largo de toda la cadena de valor.
El Protocolo GHG se basa en tres ámbitos:
ÁMBITO 1: emisiones directas derivadas de las operaciones (por ejemplo, combustible de los vehículos).
ÁMBITO 2: emisiones indirectas derivadas de la energía adquirida (por ejemplo, electricidad).
ÁMBITO 3: emisiones indirectas derivadas de actividades que escapan a nuestro control directo, como el transporte, los materiales y los procesos de los proveedores.
La aplicación de este marco nos permite identificar en qué punto del ciclo de vida se producen más emisiones y presentar datos claros sobre cada producto.
Esto ofrece una base fundamentada con la que poder tomar decisiones informadas sobre materiales, métodos de producción y logística, teniendo en cuenta tanto la funcionalidad como el impacto climático.
CADA BOLSA CUENTA
Sabemos que cada bolsa tiene un impacto, pero no todos los impactos son iguales. Los distintos materiales afectan al planeta de diferentes maneras, desde el uso de la materia prima hasta la producción, el transporte y el reciclaje. Por eso evaluamos cuidadosamente cada decisión que tomamos, siempre con el objetivo de reducir el impacto ambiental de cada bolsa.
Nuestro objetivo es sencillo: diseñar bolsas que combinen funcionalidad y durabilidad causando el menor impacto posible en el medioambiente. Gracias a la supervisión de todo su ciclo de vida, garantizamos que la producción de cada bolsa contribuya a un futuro más sostenible.